¿Por qué elijo la pareja que elijo?

¿Por qué elijo a la pareja que elijo?

A lo largo de todos los tiempos, la relación de pareja ha sido un tema que llama la atención de muchos porque, a pesar de que es algo completamente natural, pareciera que encontrar a la pareja que nos hará felices y a quien podremos hacer felices a su vez, no es un asunto simple y, por el contrario, suele tornarse en todo un tema de vida y búsqueda. El amor siempre es una búsqueda.

Se nos presentan situaciones que son incomprensibles para la lógica: el elegido puede no tratarnos con la misma devoción y respeto, otras veces es al revés, sabemos que recibimos lo mejor de la otra persona pero, por alguna extraña razón, no podemos corresponder.

Si alguna vez te has preguntado por qué elegiste a la persona que elegiste y rechazaste a algunas otras aunque eran más agradables para ti; o bien, si te has sorprendido diciendo las mismas cosas que se decían tus padres entre sí o que te decían de niño; si puedes observar cómo repites un ciclo de abuso, de alcoholismo, de peleas o de abandono en tus relaciones; seguramente tienes una información aprendida de la pareja que fue tu único modelo durante la infancia y de quién aprendiste cómo relacionarte y qué esperar de una relación, muy probablemente estés siguiendo un patrón inconsciente que maneja tus decisiones y se encuentra en un completo desconocimiento para ti.

Un patrón de conducta es una programación que ocurre en la infancia; son modos de ver la vida y de reaccionar ante el medio. Estos patrones se presentan en la vida cotidiana y dan forma y estructura a la vida: la escala de valores con la que se responde al medio es un ejemplo de estos patrones, es decir que no todo lo interiorizado tiene una connotación negativa. Elegir cómo actuar significa poner luz a estos patrones y ser capaces de elegir cuáles son adecuados y cuáles deben ser modificados para ejercer la libertad de la que los seres humanos somos dotados, en los comportamientos. Una característica de los patrones es que son susceptibles de ser reprogramados aunque nunca erradicados. Ante eventos estresantes surgirán naturalmente y es cuando aparece la posibilidad de elección, es un instante de reflexión en el que se ven actuando en lugar de uno mismo y es entonces cuando se toma la decisión de seguirlos o actuar diferente. Cabe mencionar que estas programaciones son formas de reacción conocidas y dominadas, por lo tanto protegen del temido cambio. Responder de una forma diferente obligará a salir de la zona de confort y arriesgar a novedosas estrategias y eso, aterroriza. Los seres humanos vivimos una paradoja: por un lado hay un rechazo ante los patrones de conducta y por otro, el temor al cambio. Cuando se toma la decisión de actuar de una forma diferente y se busca el apoyo para una reprogramación, se recupera la libertad de acción en el individuo.

En relación a la pareja, durante la infancia se aprende la forma en que un hombre y una mujer se tratan entre sí porque es lo que los padres muestran a través de la vida diaria. Se aprenden las habilidades de comunicación maritales que fueron ineficaces y las que funcionaron, los modelos de interacción negativos, las dependencias emocionales, las formas de manipulación, los círculos de abuso, también se aprende a justificar las conductas negativas de la pareja, el manejo del dinero y la forma de hacer acuerdos y, también, de no llegar a estos.

Explica Ann Teachwood que no se busca a la pareja perfecta sino a la persona con quien es posible reproducir este modelo de pareja aprendido, por consiguiente las mismas dificultades de pareja que, durante la adolescencia y la etapa adulta son fáciles de ver en los padres, se replicarán en la pareja propia dando como resultado que el objetivo se convierta en solucionar con estrategias novedosas, los conflictos que los padres no pudieron resolver. Este es el crecimiento personal: identificar los patrones aprendidos y hacer algo diferente para obtener otros resultados, aquellos que lleven a la felicidad. Hacer algo diferente significa flexibilizar, aprender del pasado y modificar actitudes y comportamientos, ahí está la riqueza.

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22.25.48.54.00 / Puebla, Pue. (Consulta privada)

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