Lago o Vaso

 

 

La mente, y el pensamiento nos permiten tener un universo contenido en nuestro ser, cuando vivimos de manera inconsciente nos enfocamos en lo negativo, en el dolor, y nos enfrascamos en quejas, inconformidades, donde el frasco lleno de emociones es nuestro cuerpo creando nosotros mismos dolor, y debilitando nuestra movilidad.

La pregunta aquí para ti es: Te has permitido cambiar y mover tu enfoque? Sé que muchos responderán que su realidad es difícil, que su crisis no les permite hacer más, que no tienen con que cambiar…. y un sin fin de respuestas.

Mi segunda pregunta: Conoces cuales son tus fortalezas, talentos, habilidades? Cuantas de ellas has empleado?

La vida, las charlas, los trabajos, empleos, la universidad, la familia, las creencias, nos han llenado de experiencia, y permiten que podamos hacer otra actividad que nos de satisfacción, las personas piensan que todo depende del sistema político en el que viven, sin embargo poco se ocupan de descubrir el mundo que existe en su interior, las capacidades para hacer muchas cosas, poner en practica las ideas, que importa si te equivocas, aprenderás a perfeccionar aquello que intentas con pasión. Mi tercer pregunta: De que manera interpretas la vida? Con dolor?, amargura?, cerrazón, o dejas el pensamiento en libertad ante la posibilidad… y porque no?, o eres cuadrado de pensamiento donde solo tu tienes la razón, y el control creando un ciclo de dolor, amargura e incapacidad. No todo podemos controlar en la vida, pero tenemos vida para disfrutar de un atardecer, la comida que llegue a tu mesa bendícela, comparte, deja de ser limitado, y vive intensamente, enfocando todo aquello que sume a tu vida, positivamente, y no seas creador de tus propias cadenas y limites mentales…

Hasta Pronto!!

Gaby Olivera

 

Te comparto una bella reflexión…   

LAGO o Vaso?

 

El anciano maestro hindú estaba ya cansado de escuchar las constantes quejas de su aprendiz, así que pensó que debía enseñarle algo que le hiciera recapacitar. Una mañana le pidió que le trajera sal y cuando regresó, el maestro le dijo que echara un puñado en un vaso de agua y que, a continuación se la bebiera.
— ¿Cómo sabe ahora el agua? —, preguntó el sabio anciano.
— Muy salada — respondió el discípulo poniendo cara de asco.
Aguantándose la risa el maestro le indicó que repitiera la acción, pero en lugar de tirar la sal en un vaso lo hiciera en un lago. Caminaron sin prisas hacia un gran lago situado en medio de un vergel a las afueras de su aldea y cuando el discípulo cumplió la orden el venerable maestro le pidió que bebiese.
— ¿A qué te sabe ahora? — le preguntó.
Y el aprendiz le respondió:
— Esta agua está fresquísima. No sabe nada a sal, es una delicia para el paladar.
Entonces el maestro cogiéndole las manos a su discípulo, le dijo:
— El dolor de la vida es pura sal. Siempre hay la misma cantidad, sin embargo su sabor depende del recipiente que contiene la pena. Por eso, cuando te aflijan las adversidades de la vida, agranda el sentido de las cosas. Deja de ser un vaso y conviértete en un lago.

 

meditación

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