Probar, probar-se, una invitación de la vida.

La impermanencia es un término que utilizan el la filosofía Budista, habla de que todo está sujeto a un cambio, nada es permanente o para siempre…

Durante este encierro que no es cuarentena, término usado para la identificación de tiempo en confinamiento, hemos comprobado como nos incomoda salir de la zona de confort, del camino conocido, de recomenzar y explorar nuevas rutas, miedo a lo desconocido y a los nuevos resultados acertados o equivocados. Adaptarse a nuevos hábitos, romper rutina es el nuevo reto, sin tener la plena consciencia, ni ocuparnos por trabajar la auto-indagación.

El viaje que hace el gran héroe, es el camino incierto donde vamos des-cubriendo, y des-velando lo que está en mi. Hábitos, habito en la cueva interior, hábito lo que porto, y que es eso que tanto porto? Mis pensamientos y mis emociones, estar conectado con ellas, que siento cuando siento? Que llama mi atención, me enoja, me duele, siento tristeza, ansiedad, miedo, lo registra el cuerpo, acostumbrados a no dar importancia a mi cueva interior.

La senso-percepción interna me abre un espacio entre la emoción y lo que registra mi cuerpo, lo que dicta mi mente, llevado por ese viaje a descubrir que memoria está guardada, que parte del sistema interior registra ese programa; con la ruta del auto-conocimiento me enfrento a mi mismo, en un camino lleno de diferencias, de esquemas internos y externos, apertura al pensamiento y al carácter.

Tanto en lo externo como en lo interno existe un camino de pruebas por superar, la vida nos invita a probar, y probar-se, para reconocer la propia naturaleza y el verdadero espíritu. Cuando la vida susurra al oído, nos hace un llamado, porque la incomodidad es tan grande que ya no encontramos culpables cerca, ni justificaciones a mano para poder reconocer el conflicto interno, dónde quiero estar?; Con quien quiero estar?; Como me quiero relacionar? Cual es la relación conmigo mismo?; Me reconozco?; Quien soy?.

Cruzar el umbral, la oscuridad, es abrir la puerta a la luz, apareciendo nuestra figura como los héroes/heroínas del cuento, para salvarnos de ser comidos, engullidos por todo lo negativo, creando un puente con la mente, para dejar de portar esos viejos hábitos, pesados e impuestos. Re-tirar, mover el velo para descubrir la nueva posibilidad, oportunidad, ser parte de una nueva realidad. El nexo entre lo interno y lo externo ya no requiere de apegos, solo de la libertad para SER, recabando e integrando toda la información que nace de la emergencia al enfrentar miedos y temores que dan origen al gran viaje interior, a identificarnos con nuestra propia naturaleza. Durante este confinamiento, hemos de hacer uso de nuestras habilidades; sobre todo de las virtudes que son imprescindibles para realizar grandes transformaciones, aceptar procesos para descubrir nuestras potencialidades; es despertar del sueño que nos ha mantenido en la penumbra durante muchos años.

Es momento de iniciar el Gran Viaje, la aventura que nos permitirá sentir gozo por haber trascendido la frontera del miedo, para lograr el cambio en la percepción de la nueva realidad. Sin apego, sin ego, solo la humildad y reconocimiento al SER.

Hasta Pronto!

Gaby Olivera

Gabydeas by Gaby Olivera®

Muévete, no eres un árbol para estar plantado.

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